Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de mayo de 2011

Querido Maestro




Oh, querido maestro...
Tú que tu espíritu me diste,
con tu aliente de amor y comprensión,
que tanto me retaste pero me dijiste,
que era por mi bien y mi prosperación.

Oh, maestro, hoy en tu día,
quiero agradecerte tu condición,
tu noble sacrificio y tiempo,
tu grata tinta en mi pobre calificación.

Oh, maestro, hoy he entendido,
tus enseñanzas han crecido en mí,
gracias a ti soy hoy en día,
lo que jamás pensé que podría lograr
cuando aquellos conocimientos cultivaste tú en mí.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Versos para el día del Maestro


Maestro le llamaban
y todos lo escuchaban,
en el valle, en la montaña,
allí donde enseñara.

Mestro siempre te recordaré en mi vida,
porque fuiste un gran guía
un amigo y un maestro.

Fuiste siempre mi mejor ejemplo,
mi maestro de aula, mi mas
querido amigo, mi mejor ejemplo.
No podré olvidar tus hermosas
enseñanzas , que me hicieron
comprender lo importante de
la vida.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Poema para el día del maestro

En las horas de enseñanza te hemos visto bajar tu mirada marchita, en donde se asoma con tristeza tu lágrima, como el que ha perdido toda esperanza; cuando con desconsuelo vez que tus anhelos de enseñanza han sido ignorados por lo que deben de escuchar para aprender, o ignorado por los que examinas.

Desconsolado por tanto trabajo, llegado el momento en el que te dan como trofeo su indiferencia o desprecio.

Orgulloso debes sentirte, porque el mañana te lo gratificará y a él se lo cobrará.

Con gran amargura recordará tus sabias enseñanzas, pero, sólo se, lo lamentará...

Colaboración de Raquel Ramírez
Mexico

Oración de un niño a su maestro

Maestro, tu que haz de plasmar mi alma y modelar mi corazón, compadécete de mi fragilidad.
No me mires con ceño adusto si no te comprendo, ten paciencia.
No te moleste mi bulliciosa alegría; ¡conpártela!
No atiborres mi débil inteligencia con nociones superfluas.
Enséñame lo útil, lo verdadero, lo bello.
Trátame con dulzura, Maestro, ahora que soy pequeño.
Cuántos dolores me esperan en la vida: en medio de ellos, el recuerdo de tu benevolencia será estímulo bienhechor.
No me riñas injustamente...Ámame, Maestro, que yo también, aunque no sepa demostrártelo, te amaré mucho, mañana más que hoy.
Cúltivame, Maestro, como un jardinero sus flores.
Y yo perfumaré tu existencia con el incienso perenne del recuerdo y la gratitud.
Maestro, buen Maestro, que haz de dar luz a mis ojos, aliento a mi cerebro, bondad a mi corazón, belleza a mi alma, verdad a mis palabras, rectitud a mis actos;
¿Maestro no desoigas mi oración!

Por el padre sacerdote .. .Walter de Jesús Zapata Velásquez.